3 situaciones diarias y como mejorar la relación con tus hijos pequeños

Te planteo 3 situaciones que me ocurren a diario, y seguro que a tí también.

¿Cuántas veces le dices no? ¿cuántas veces se enfada? ¿cuántas veces te enfadas?

Saber qué frases decirle a tus hijos va a mejorar vuestra relación

3 situaciones que podemos mejorar con nuestros hijosla palabra “no”

Se supone que esta palabra es la primera que aprenden nuestros hijos, y tendría sentido, porque la tenemos en la boca a todas horas.

Lo sorprendente es que nuestro cerebro no conoce su significado. Si yo te digo “no pienses en un elefante rosa con un lazo grande” Seguro que ahora estás pensando en eso. Porque lo que hace nuestro cerebro es primero pensar en lo que no, para luego comprender que no.

Una función superior de nuestra mente que se aprende con la edad.

Por eso cuando a tu hijo le dices que no haga algo, lo hace. Su cerebro todavía no está preparado para darle la vuelta a tu indicación.

  • Te propongo que utilices el NO para cosas verdaderamente importantes, como las relativas a su seguridad. Y que incluyas una explicación para que procese la información con sentido y asociación.

Por ejemplo: “No se tocan los cuchillos. Esta parte de aquí está afilada y corta. Te podrías hacer mucho daño.”

  • Además dale claves positivas para que pueda hacerlo con seguridad.

Por ejemplo. “Atención, si tu subes a la silla, hazlo despacio, controlando tus movimientos, pisa fuerte y seguro. Si te cayeras podrías hacerte mucho daño.”

  • Ante peticiones de otro tipo, puedes usar una afirmación con condicionante, por ejemplo.

“Quiero ese juguete” “Vale, se lo pediremos a los reyes magos.”

“Quiero un helado” “Vale, después de comer eliges el que más te apetezca.” O “Vale, mañana podrás comer uno, hoy ya has comido muchas chuches.”

De esa manera le estás diciendo que no sin usar la palabra no.

Es importante darles límites a tus hijos, y que aprendan a gestionar su frustración cuando no consiguen lo que quieren.

Y también es importante relativizar, y utilizar el no cuando sea necesario, porque sino nuestros hijos solo escuchan no todo el tiempo. Ponte en su lugar, ¿cómo llevarías tu una negativa constante?

sus emociones

Frases como “eso es una tontería”, “los chicos no lloran”, “cuando lloras te pones feo”, etc., no le ayudan nada. Al contrario, le estás diciendo que lo que siente no es importante, que es mejor ocultarlo. Y eso no es verdad. Las emociones forman parte de nuestra naturaleza y obviarlas solo conducen a estados de apatía, indefensión, inseguridad, frustración.

Si llora, si está enfadado o si tiene miedo, ayúdale comprendiendo lo que le ocurre, y nunca vanalices sus sentimientos.

Reconocer lo que sentimos es positivo, nos aporta información, y gracias a ella podremos actuar, mejorar, crecer y sentirnos felices.

Si quieres que se comprenda a sí mismo, se conozca y encuentre sus fortalezas, acompáñale para que aprenda a gestionar sus emociones. Facilita su camino hacia un adulto feliz.

Te propongo frases como estas:

“Comprendo que estés triste, ¿puedo ayudarte a sentirte mejor? ¿cómo?”

“Comprendo que estés enfadado, vamos a respirar un momento para relajarnos y luego poder hablar tranquilamente sobre lo que ha pasado y como solucionarlo”

“Comprendo que tengas miedo, dime, si viene el fantasma ¿qué puedes hacer para que se vaya? o ¿tal vez quieras hacerte su amigo?”

mis emociones

Y entonces me pregunta mi hijo, ¿que te pasa? ¿estás enfadada? no, no, tranquilo, no pasa nada. Pero si pasa. Si, estoy enfadada, e intentar disimularlo y quitarle importancia es exactamente lo que no debemos hacer. Es justo lo contrario a lo que te proponía en el punto anterior.

Entonces ¿para qué lo hacemos? para protegerles supongo. Pero ¿de qué? ¿de que sepan que su madre es humana? ¿que se enfada como los demás? ¿que se pone triste o tiene miedo?

Si me enfado con él se lo digo, me estoy enfadando. Pero si me enfado con su papá, entonces me cuesta más. ¿te ocurre a ti? Tal vez porque queremos dar una impresión de amor incondicional sin grietas. Pero la realidad no es esa. Y además ellos lo notan.

A mi hijo le quiero con locura y me enfado con él. Y con su papá ocurre lo mismo.

Cada día trabajo en mis emociones y le facilito a mi hijo que también lo haga, a través de su expresión y de buscar formas para manejarlas.

Así que si estás enfadada-o por algo del trabajo, con alguien de casa, o contigo, díselo a tus hijos.

“Si cariño, estoy enfadada con papá. Igual que otras veces me enfado contigo. Es algo normal que nos pasa a todos. Lo importante es saber solucionarlo”

Los niños aprenden de tu ejemplo, no de tus consejos 

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