cómo gestionar el enfado de mi hijo-a adolescente

enfado, adolescentesEn la adolescencia parece que tus hijos siempre están enfadados. Y en parte es así. La emoción de enfado nos expresa un sentimiento de invasión a nuestros límites. En esta etapa, los chicos y chicas se encuentran en un momento de revisión de los límites, de los valores, de las normas, de las verdades, etc. Hasta entonces eran dadas por otros, y ahora ha llegado el momento de hacerlas suyas y que no sean de imposición externa.

Por eso se sienten muy a menudo invadidos.

El enfado es una emoción que se contagia

Seguro que te ha pasado en una conversación con tu hijo adolescente, (también con tu pareja o un amigo). Todo comienza tranquilamente hasta que él o ella se altera. Puede ser por algo que no le ha gustado oír, por la intención subjetiva que ha percibido en el tono, en las palabras o en tu expresión.

Esa actitud es posible que te haga reaccionar a tí, y que también eleves la voz, te pongas en alerta y acabes por enfadarte cuando en realidad quien se ha enfadado es tu hijo.

El mensaje que quiero darte es: en ese momento puedes parar un momento y separarte de “su enfado”.

Antes de enfadarte tu también, y comenzar una discusión que probablemente no quieras, respira hondo y pregúntale con tranquilidad, “te noto enfadado, ¿qué es lo que te ha hecho sentirte así? Espera su respuesta y observa su reacción. A partir de ahí, podéis comenzar una nueva conversación sobre lo que ha pasado y resolver el conflicto que se haya provocado.

Si no te responde, no le presiones. Busca otro momento en el que esté más tranquilo para intentarlo otra vez. Explícale que necesitas saber que es lo que le ha enfadado para no repetirlo la próxima vez.

Y si te dice que no, respeta su información y continúa la conversación.

Otro tipo de situaciones de tensión es cuando llega a casa tu hijo o hija en un estado de ira, y a la mínima salta la chispa. Recuerda que el enfado es suyo y que es él o ella quien tiene que tranquilizarse.

Si te responde con malas formas, no te lo tomes a personal. Respeta su tiempo para que se tranquilice, hazle saber que le notas enfadado y pregúntale si quiere hablar de ello. Si es así, compréndele sin juzgarle, “vaya, comprendo que te hayas enfadado” y con esta frase le ayudarás a que baje su nivel de tensión.

Ponte un momento en su lugar, y recuerda el último enfado que hayas tenido, ¿fue con tu pareja, tu jefe, una persona de la calle?. ¿Cómo hubieras reaccionado si te indico, “Deberías haberle dicho esto, o haber hecho esto otro”? Seguro que piensas, “tu no estabas ahí, no tienes ni idea” Sin embargo si te digo: “pues vaya con ese tío, desde luego…”, te haría tranquilizarte.

Por eso es importante evitar decirle lo que hubieras hecho tú, darle consejos, o juzgar el comportamiento que ha tenido. Con estos comentarios probablemente vuelvas a activar su enfado. Le estás recordando el suceso y expresándole que lo ha hecho mal. En ese momento lo único que necesita es que le comprendas.

Si quien llega a casa con un enfado monumental por algo ajeno a tu familia eres tu, ya sea por el trabajo, por un vecino, o porque se te ha escapado el autobús, es bueno que anuncies a los demás que estás enfadado-a y cuál es el motivo. Nuestro cerebro es capaz de detectar los estados de las personas de nuestro alrededor y si no tenemos información para completar lo percibido, podemos imaginar mil resultados. Por eso es muy importante que sepan con antelación que no tiene nada que ver con ellos.

De esta manera evitarás crear una situación tensa y un posible enfado entre tu hijo y tú

Y además, si quieres que tu hijo te cuente su enfado y ayudarle en su inteligencia emocional, la mejor manera es dándole ejemplo. Por tanto cuéntale que te has enfadado, que estás triste o la alegría que tienes.

Las relaciones personales son complicadas y la adolescencia, es una etapa que a veces resulta dificil de gestionar como padres, y también cómo hijos.

Septiembre me parece un momento perfecto para iniciar un proceso de coaching. Le va a ofrecer a tu hijo o hija la posibilidad de ir un paso por delante en este nuevo curso.

No le voy a juzgar, ni a dar consejos. Voy a ser un soporte para que pueda crecer, reflexionar y marcarse sus propios objetivos y planes de acción.

Desde la primera sesión tu hijo o hija se va a dar cuenta de qué es capaz. Y esto es la fuente para mejorar su autoestima, seguridad, confianza y motivación.

Si quieres ayudar a tu hijo o hija en su desarrollo puedo ayudarle a través del coaching, rellena el siguiente formulario y me pondré en contacto contigo

Mas información: coach de adolescentes

 

 

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