la confianza como base de una relación sana con mis hijos

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Cómo mejorar la confianza con mis hijos tengan la edad que tengan

Estoy segura que tienes al menos una persona muy importante para tí, una persona de confianza a la que le cuentas pensamientos, sentimientos y experiencias que no le contarías a otras personas.  Y lo más probable es que dicha relación sea recíproca, es decir, que tu eres su confidente.

Estoy convencida de que tus hijos son las personas más importantes para tí. Y por eso considero fundamental el crear, mantener y fomentar la confianza con tus hijos como base de una relación sana, ahora y en el futuro.

La confianza es la esperanza firme que se tiene en algo o alguien. Por un lado nosotros esperamos de ellos, y por otro ellos esperan de nosotros. Se trata de una relación a dos bandas que es necesario cuidarla en ambos sentidos para que tenga éxito

¿Qué puedes hacer para mejorar la confianza con tus hijos? A continuación te muestro 4 ideas que pueden ser aplicadas tengan la edad que tengan tus hijos, incluso sobretodo en edades adolescentes.

Cómo mejorar la confianza con mi hijo o hija

1.- Pasa tiempo haciendo lo que le gusta a tu hijo o hija. Da igual que a ti no se te de bien, hasta es positivo que en esta ocasión sean ellos quienes puedan enseñarte.

En este punto hay una doble intención. Por un lado disfrutar, reir, vivir el momento (sin pensar en lo que tienes que hacer después), para crear una relación cercana, amable, divertida, y que no sean solo “broncas” y enfados lo que exista entre vosotros.

Y por otro lado, observarle en un entorno en el que se siente cómodo te ayudará a comprenderle y conocerle mejor. Un recurso muy interesante para cuando surjan situaciones más díficiles de llevar. Por ejemplo: Juega al fútbol, al ajedrez, a la consola, y descubres que es muy bueno-a en el pase, es decir en la precisión, es decir en la puntería, es decir en concentrarse. Todas estas características que he nombrado no son exclusivas del juego, sino que pueden extrapolarse a otras actividades que tal vez no sean tan motivadoras para ellos, y será en ese momento cuando les vendrá muy bien escucharte. “he visto que te concentras muy bien jugando a …, y confío en tu capacidad para hacerlo también con… ”

2.- Fomenta una conversación “limpia”. Si en una conversación solo encuentras críticas, ¿volverías a contarle algo a esa persona? Lo mismo le ocurre a tu hijo o hija. Cada experiencia tiene partes positivas y negativas mejorables, si solo nos centramos en lo “malo” llevamos la atención a la parte relacionada con el fracaso.

Sin embargo, saber qué aspectos le han funcionado en esta ocasión o en otras anteriores, y este punto se relaciona mucho con conocerle que lo nombraba antes, es una palanca para desarrollar esas capacidades u otras nuevas. Además es una fuente de autoestima, al descubrir lo que hace bien, y de motivación al comprender que hay soluciones al alcance de su mano. Lo que le va a llevar a querer intentarlo de nuevo.

3.- Dale la enhorabuena.

Cuando hace algo bien, sin importar la envergadura de ese “algo”, lo que importa es el hecho de conseguir.

Procura evitar el “te lo dije”. Esta frase le va a quitar mérito, porque ya se lo dijiste. Y lo que queremos es todo lo contrario, motivarle a que siga en esa línea, con iniciativa, probando, buscando soluciones. Así que simplemente dile genial, muy bien, ole por tí!, una sonrisa, una palmadita, un beso.

4.- Comparte tu interior

Piensa por un momento en esa amistad de confianza que tienes con alguien. Si solo fueras tu la persona que le cuenta sus preocupaciones, necesidades, deseos, etc, y no encontraras reciprocidad, ¿seguirías expresándote de la misma manera?

Atrévete a compartir lo que sientes, lo que quieres de la vida, del trabajo, lo que te ha pasado hoy, etc. Pregúntales cuál es su opinión, que harían ellos en tu lugar. Comparte con ellos, no digo que se lo cuentes todo-todo, pero si que lo que expreses sea real. Saber que tu también tienes problemas, sueños, necesidades, normaliza las suyas y comprenden que es propio de todas las personas. Es una forma de decirle que cuentas con él o ella y que por tu parte también estás ahí.

Da el primer paso y promueve la relación de confianza con tus hijos desde ahora.

Si te parece importante apoyar a tu hijo o hija en su desarrollo personal, rellena el formulario y te explicaré cómo es posible a través del coaching.

Además en el mes de abril se abre la convocatoria del taller #yo, especial para chavales de 14 a 17 años. Tienes de tiempo hasta el 5 de abril para apuntarte. Un momento perfecto para afrontar el final del curso con mucha potencia.

>>> leer más información del taller #yo

 

 

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