si el lenguaje hacia ti mismo se te ha olvidado actualizarlo, es el momento de hacerlo

El lenguaje nos hace humanos

dialogo_interiorNos comunicamos con los demás pero también con nosotros mismos, y aprender a hacerlo  con las palabras justas y adecuadas es una parte muy interesante de un proceso de coaching para sentirnos mejor.

Cuidamos el lenguaje hacia los demás, pero no tanto hacia nosotros mismos. Seguro que cuando has quedado a tomar café con una persona a la que quieres, le has animado, le has ayudado, le has mostrado tu cariño.

Y esas palabras, ¿también las utilizas hacia tí? ¿O eres de los que para tí solo hay palabras látigo, de esas que fustigan, machacan, excusan…?

Otra situación que seguro te ha pasado: encontrarte con dudas sobre tí o sobre algo que has hecho o vas a hacer.

La duda es muy útil porque abre la mente a la exploración de otra alternativa, pero si no sabes canalizar ese momento, si no sabes exactamente hacia donde dirigirte, entonces es fácil enquistarte y desestimar la acción. Resultado: te quedas como estás.

A través de las preguntas que formulo, facilito a mis clientes un diálogo interno que les abre puertas y ventanas escondidas, ocultas hasta ahora.

Y comienza a ocurrir la transformación interna. Conforme avanza el proceso de coaching, veo como las estructuras de pensamiento de mis clientes cambian. Esas conexiones que siempre han utilizado igual, comienzan a ganar nuevas ramificaciones.

Es innato que nuestro cerebro cree líneas de pensamiento fijas, esto le hace ser más práctico y le facilita emplearse en varios asuntos a la vez. Sería muy farragoso tener que valorar, analizar, y recordar como se conduce cada vez que subimos a un coche. Nuestro cerebro automatiza los procesos. Una habilidad muy útil para unas cosas pero no tanto para otras.

La creación de nuevas ramificaciones es palpable en la generación de comportamientos, de creencias, de una comunicación positiva hacia uno mismo.

Hace poco me sorprendía una cliente mía, cuando ella misma se corregía al hablarme. Estaba siendo consciente de cómo mejorar su diálogo interno y lo estaba poniendo en práctica. No pude evitar sonreir de alegría, ella había alcanzado un nuevo logro personal. Las sesiones de coaching estaban dándole resultados, no solo los externos y visibles, sino también a nivel interno. Estaba afianzando una nueva línea de conexiones buenísima que va a ayudarle siempre.

Te invito a que cuando te hables lo hagas como si fueras tu mejor amigo-a, te animes, te ayudes y te des cariño. Sobre todo, hazte un favor y elimina lo que te hace daño.

Actualiza el software de tu cerebro para solucionarte, no para machacarte.


¿Quieres hacer coaching y trabajar tu diálogo interno?

 

 

 

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