mi hijo / hija es adolescente

¿Tienes un hijo o hija adolescente? Entonces sabrás que la adolescencia es una etapa de desarrollo, descubrimiento y búsqueda a todos los niveles.

Después de hablarte sobre “es que yo soy así” cuando soy adulto, y “mi hija es…” “mi hijo es…” cuando son pequeños, le ha llegado el turno a la población adolescente.

Se sienten mayores y ya no quieren que nadie les diga cómo tienen qué hacer las cosas, y mucho menos que sean sus padres quienes lo hagan, pero a la vez el amor y la referencia paterna no se pierde, solo queda oculta por la “rebeldía” predominante de esta fase.

Es momento de hablarle de adulto a adulto, de confiar en la educación que le has ofrecido, que sigue activa aunque te cueste verla, y de apoyarle para que por sí mismo genere sus propias formas de hacer las cosas.

Como coach de adolescentes mi misión es esa, guiarles sin juzgar ni aconsejar ni opinar. Promuevo el ambiente adecuado para que generen nuevos comportamientos acordes con sus necesidades e inquietudes y que elijan cual quieren llevar a cabo, cómo y cuándo.

En definitiva crecer en responsabilidad, en compromiso y como personas

La efectividad es muy alta desde la primera sesión.

Ponte en su lugar:

  • ¿cuándo estás más satisfecho? cuando resuelves por tí mismo el problema o cuando te dan la solución.
  • ¿qué te motiva más?, emprender tu propia solución o emprender la que otro te ha dado.

A tu hijo o hija adolescente le ocurre exactamente igual. Por eso es tan efectivo el coaching porque consigue que se abran, encuentren su solución y se motiven para conseguirlo, ganando en responsabilidad y compromiso.

¿qué puedes hacer tú?

Preguntar. Si en el trabajo dan por hecho que has realizado o no lo que sea, ¿cómo te sientes? Puede que te incomode, te sientas señalado, frustrado, observado. Pero si te preguntan acerca de ese tema sin juzgarte tu sentir será distinto.

  • Pregunta como si fueras un periodista, un científico, que está realizando un estudio y simplemente quiere saber, sin juzgarle, sin reprimendas, aceptando y respetando sus respuestas
  • Cómo. Haciendo preguntas poderosas y con intención positiva. Preguntas como :Para qué, qué consigues, de qué otra forma puedes hacerlo, puedo ayudarte en algo, etc.
  • Evita el porqué, solo le va a llevar al pasado generando culpa.
  • Evita. No esperes las respuestas que tu dirías, porque no eres tú quien responde sino tu hijo o hija.

Confiar. Tu quieres que te lo cuente todo, pero a veces los adultos ocultamos información para su protección, por miedo, o por lo que sea. Si quieres que te diga como se siente, que problemas ha tenido y si hay alguna novedad, seguro que a él o ella también le gustará saber lo mismo de tí.

  • Confía en sus respuestas, en su hacer y en su pensar.
  • Cómo. Si quieres su confianza, también debes darle la tuya. Comparte información que le concierna, sobre su educación, sobre la casa, sobre tí, (tu le conciernes muchísimo)
  • Evita. No le mientas ni le ocultes información, porque tarde o temprano se va a enterar y entonces ¿qué crees que pensará? Mi madre/ mi padre no confía en mí.

Negociar. Si te compras coche negociarás con el comercial hasta conseguir un acuerdo lo más beneficioso posible, y el concesionario aceptará y te ofrecerá hasta el límite que tenga marcado. Ambos ganais.

Tú quieres que estudie, colabore con las tareas de casa, se comporte.

Ellos quieren jugar con la tablet, escuchar música, salir con sus amigos.

¿es incompatible lo que quiere uno y otro? en mi opinión no.

  • La negociación es una herramienta buenísima para que ambas partes lleguen a un acuerdo. Debe ser un ganar-ganar. Ambas partes ceden pero ambas partes ganan.
  • Cómo. Tu ofreces y tu hijo o hija ofrece. Piensa que quieres y hasta dónde puedes ceder por tu parte, y lo mismo tu hijo o hija. Cuando esté hablado, preguntále si está seguro de cumplirlo, y si existe alguna duda, revisar juntos los puntos necesarios.
  • Evita. Un acuerdo significa que ambas partes intervienen, dan su opinión y están conformes. Si solo tu pones las condiciones, con claúsulas de letra pequeña no va a funcionar.
  • Evita. Retomo el punto anterior. Confía en que el acuerdo se va a llevar a cabo. Si lo necesitas podeís acordar un sistema de revisión, preguntando ¿y cómo sabré que el acuerdo lo estamos llevando a cabo?

Por supuesto las frases mágicas solo las tienen los magos, y no somos ni mamás ni papás perfectos.

En la crianza se trata de repetir y repetir, método ensayo-error y sobre todo un ejercicio de paciencia, de comprensión y de empatía por nuestra parte.


Si te interesa saber más sobre mi trabajo como coach de adolescentes, te invito a que me llames al 665 92 53 71 y charlemos.

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