el cuento de mis dinosaurios

trogloditaÉrase una vez Carolina, la troglodita.

Carolina, es una chica muy alegre, de pelo largo y algo enrededado, que vive con su familia en una cueva de alquiler. Es una vivienda estupenda, espaciosa, con 4 cuevitas y vistas al gran lago.

A Carolina le encanta hacer ejercicio al aire libre. No hay nada como salir a dar una vuelta con el fresco de la mañana.

Un día, disfrutando de su paseo matutino, observó por el rabillo del ojo como unos arbustos en flor se agitaban muy fuerte. Sintió un olor especial que hasta ahora no conocía y se dió cuenta que el sol se reflejaba en el lago y le incomodaba la vista, “vaya, se me han olvidado las gafas de sol”, pensó.

Cuando de repente…. apareció de entre los arbustos un dinosaurio. Carolina no estaba preparada para eso, y sintió un miedo terrible. Solo consiguió ver su silueta durante unos segundos antes de que sus piernas se movilizarán para correr y correr hasta llegar a su cueva querida.

Llegó sin aliento, se sentó en su piedra favorita y se quedó así durante un rato. Pasados unos minutos consiguió serenarse. Respiró hondo y recordó con vívida intensidad el suceso que acababa de ocurrirle.

dinosaurio2

“Un dinosaurio! nunca antes había visto uno. Había oido hablar de ellos, claro, pero jamás se había enfrentado directamente a uno tan grande. O no era tan grande.” pensó ya levantada de su piedra.

Cayó el sol, y su familia regresó a la cueva como cada noche. Todos juntos hablaron de sus hazañas del día.

Su hermana estaba muy emocionada, su día había sido genial. Les contó como había estado jugando con sus amigos alrededor del lago, detrás de unos arbustos. Querían hacer una gran torre troglodita. Varias veces se cayeron, “pero menos mal que los arbustos amortiguaban la caida” les explicaba toda emocionada, “y no veas el estruendo que hacíamos”, les contaba riendo a carcajadas.

Le llegó el turno a Carolina. Con cara seria, les explicó su aventura con el dinosaurio y el miedo que sintió. Les explicó todavía enfadada, como había pasado todo el día imaginando lo que haría si volvía a encontrarse de nuevo con ese dinosaurio.

Fue entonces cuando se dio cuenta que no había nada, que había sido su hermana y sus amigos los que le habían asustado. Su miedo a encontarse a un dinosaurio no le habían permitido observar la escena con detenimiento, simplemente había echado a correr.

En tu vida te encuentras con muchos dinosaurios. Reuniones de trabajo, conversaciones pendientes, deseos y creencias. 

¿qué vas a hacer con ellos?


En muy poco tiempo voy a sacar a la luz el programa Quiero Enfocarme.

Si eres una persona con muchas ideas, hiperactiva y con muchas ganas de emprender.

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