cómo guardar lo que tú vives y aún no lo sabes

Hace unos días, pude ver on line la conferencia de Mar Romero que lleva como título “Como influyen las emociones en el aprendizaje. Sentir pensando y pensar sintiendo”. Me gustó mucho. Tomé un montón de apuntes y mi cerebro racional fue incorporando grandes dosis de información para almacenar y guardar.

Una de sus aportaciones fue que solo se aprende desde C.A.S.A. Los niños solo aprenden desde la Curiosidad, desde la Admiración, desde la Seguridad y desde la Alegría. Y resaltaba la importancia de que los niños en clase pregunten y no solo respondan, es decir alimentar su curiosidad.

La ponente se dirigía a un público docente, pero a mi entender la C.A.S.A. podemos llevarla a cualquier entorno, ya sea empresarial, lúdico, personal, etc.

Os cuento esto porque a principios de semana tuve una sesión con uno de mis clientes y como siempre, al finalizar le pregunté:  “¿qué te llevas de la sesion?”.  Él me miró y ví en sus ojos que la pregunta no le había llegado. Me quedé en silencio un momento mientras mi cerebro rebuscaba como reformular la pregunta para amoldarla a su lenguaje y que fuera efectiva. Además en esta ocasión mi cliente es adolescente y todavía considero más importante mi adaptación a él.

De repente me vino a la cabeza la conferencia que os relataba al principio y se me ocurrió algo. Le miré y reformulé la pregunta: “¿que has descubierto en esta sesión?”.  Su respuesta me dejó sorprendida porque fue contundente, valiosísima para su desarrollo y le salió de dentro. Solo con esto último su respuesta dobla las acciones de recompensa porque pensó sintiendo, y lo que aprendemos desde la emoción perdura.

Mi cliente tuvo un click, o como decimos en coaching un insight. Es ese momento de “eureka”, de “todo encaja” y que resulta absolutamente liberador!

Insight

Todos nosotros, también tú, tenemos clicks, y los tenemos a diario.

Yo tuve uno al acabar la sesión con este cliente. Iba de camino a casa y click!. Descubrí que la pregunta que le hice fue poderosa y que puedo utilizarla más allá de ese momento. Que puedo incorporarla a otros clientes, a las actividades de inteligencia emocional cuando al terminar les pregunto a los pequeños que han aprendido, y porque no, puedo incorporarla a mi misma.

Aunque no nos demos cuenta, cada día aprendemos en el trabajo, con nuestra familia, realizando nuestros hobbies, de nosotros mismos o cruzando un semáforo; La pena es que lo pasamos inadvertido porque no se encuentra en un libro de texto.

No somos conscientes de que algo nuevo hemos aprendido porque no está en nuestros apuntes,  no hemos hecho los deberes sobre el tema.

Cada día vivimos y experimentamos pero si no hacemos conscientes nuestros aprendizajes quedan ocultos, imperceptibles a nuestro desarrollo personal.

Te propongo que al finalizar el día, al salir de una reunión, o cruzando un semáforo, te preguntes:

¿que he descubierto hoy?

Con esta sencilla pregunta podrás acceder a tu aprendizaje inconsciente para hacerlo consciente, positivo y duradero.

Espero que te haya gustado el post, y por supuesto me encantará leer tus mensajes más abajo y que pulses al me gusta! compartiéndolo con tus contactos.

 Feliz día!

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